Hay veces en que la vida de otra persona concreta te interesa más que la tuya misma. Y, en cambio, a esa persona la tuya le trae sin cuidado.
Pero a la vida la puedes mirar desde distintos puntos de vista. Hay momentos felices, prósperos, alegres,… A través de los cuales, si te decides a seguir el hilo que cuelgas de ellos, llegas a un laberinto sin salida lleno de decadencias. Y cuando ya has entrado, se rompe el hilo y no puedes volver atrás. Las desgracias vienen una tras otra, sin poder mejorarlas.
Y ahora es cuando llegan las amistades. Aquellos supuestos “amigos”, que te habían querido tanto y con los cuales podías contar para todo, te abandonan. Cuando ven que te hundes, te dejan como si fueras algo distinto a ellos. Entonces intentas recurrir a la familia porque es lo único que te queda.
Emprendes un nuevo camino en el que derramas tantas lágrimas, las cuales la vida nunca te devolverá.
Tu rostro se va afeando y tu cuerpo se marchita perdiendo fuerzas. Según pasa el tiempo tu estómago te pide alimento y tú no sabes que pedir, porque al final, nada de lo que pidas obtendrás.
Emprendes un nuevo camino en el que derramas tantas lágrimas, las cuales la vida nunca te devolverá.
Tu rostro se va afeando y tu cuerpo se marchita perdiendo fuerzas. Según pasa el tiempo tu estómago te pide alimento y tú no sabes que pedir, porque al final, nada de lo que pidas obtendrás.
Tu cuerpo se va desvaneciendo y notas que ya no queda mucho de tu vida. De repente, llega un día en que lo ves todo borroso, apenas oyes, y no distingues tanto una superficie lisa de otra rugosa. Lo único que contienes es el gusto. Y aún así tampoco puedes llevarlo a cabo porque careces de sustancias que llevarte a la boca. Prácticamente te sientes exánime.
¿Para que seguir?
¿Para que seguir?
Pero llega una mañana en la que todos despiertan excepto tú. Entonces es cuando la gente se da cuenta de que existes o que existías. Todas las atenciones son para ti. Y es cuando la gente le da por reflexionar sobre lo que ha hecho bien o que ha hecho mal con respecto a ti. Se disculpan ante tu cuerpo sin vida, derraman sobre ti unas lágrimas, y a continuación, dejan caer a tu lado un ramo de flores. Y así creen que ya estás perdonado y que están perdonados.
Te sientes aclamado y querido por todos, pero sin vida. Entonces, me pregunto yo: ¿Para que vivimos? ¿Qué es la vida si solo te la valoran cuando la pierdes?
gK.